
La situación de Antoine Griezmann en el Atlético de Madrid, al menos durante esta temporada, no ha sido plácida para ninguna de ambas partes.
Las declaraciones de amor que el francés le dedicó al Paris Saint-germain y al Manchester United en su momento ofendieron a buen parte del Wanda Metropolitano, hasta el punto de crear un clima tenso con él. Por otro lado, el delantero francés vivió una época de sequía goleadora, en la que no le terminaban de salir las cosas.
En la grada siempre se aplaudió el gesto que tuvo de no forzar su salida al United para renovar su convenio por la sanción Fifa, empero todavía así, sus otros gestos si que han sido mirados con lupa. Tampoco sus supuestas negociaciones secretas con el Barcelona ayudaron.
El último de ellos fue el ademán que protagonizó este pasado weekend, en el que se llega a encarar con su propia afición. Una muestra más de que dicha relación no pasa por su mejor momento, y que más pronto que tarde puede forzar la separación por cualquiera de los dos extremos de la cuerda.
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